PECADO DE OMISION

A mediados de Junio del 2007, el Vaticano expuso su decálogo para el buen conductor, el nombre completo es "Orientaciones para la pastoral de la carretera". Es un buen intento para obligarnos a reflexionar sobre la gran responsabilidad que implica conducir un vehículo, yo iría más allá y consideraría que es tan peligroso como portar un arma; un arma que puede pesar hasta 6.000 libras. Ojalá en algo ayude esta recomendación del Vaticano, pero sin pecar de pesimistas, podríamos esperar el mismo resultado de la divulgación de los Diez mandamientos hace más de 3.000 años.

De cualquier manera, el Vaticano ha mostrado su preocupación sobre el tema y la urgencia de resolverlo; pero esto me lleva a pensar que el Vaticano está cometiendo un pecado de omisión. Cuándo será el día en que el Vaticano publique una cuartilla dedicada a los políticos? El daño que los políticos producen es inmensamente mayor que el provocado por todos los conductores. Toda la muerte producida por las guerras y por las desigualdades económicas es el resultado del gobierno de los políticos. Si alguien tiene la autoridad para señalar esta inmoralidad es el Vaticano. A diferencia de los conductores, que se pierden en el anonimato de una masa inmensa, los políticos tienen nombre y apellido.

Los políticos, que deberían llamarse de otra manera, por qué no es lo que conceptualizó Aristóteles, están desangrando a la humanidad, aquí y allá. Aristóteles entendió que la virtud por excelencia es la justicia y la justicia es el hábito de la proporción. Cómo es posible que los encargados de reglamentar la justicia estén motivados por intereses mezquinos y particulares. Aquí en los Estados Unidos, los políticos anti-inmigrantes juran que una reforma migratoria no pasará si no es sobre su cadáver y en el Ecuador entre pinchazo y pinchazo el aquelarre de los votos baila al son del mejor postor.

En esta misma semana hicieron públicas unas notas de Newton y su interpretación sobre el fin del mundo, él dice que la humanidad sobrevivirá al menos hasta el 2060; no hace falta ser un genio de la física como Newton ni un adivino como Nostradamus, para predecir cómo terminará el bus de la "Banda Mocha", si sabemos que el chofer y su oficial se tomaron una botella de "Canta Claro" antes de emprender el viaje de regreso. Tenemos que contemplar resignados como la humanidad es manejada por una sarta de conductores, ebrios de vanidad y mezquindad? Alzar la voz públicamente puede llevarnos al camino viciado de la política, pero "hacer el bien sin mirar a quién" como un hábito de proporción y humildad puede ser suficiente para construir un mundo mejor.

Edmundo Núñez